La piedra bruta


La piedra bruta (04-2006)


Si intentamos aprehender la esencia de la piedra bruta, más allá de su forma, su color o su tamaño, si intentamos encontrar su simbolismo llegamos a uno evidente, la piedra bruta es el símbolo claro del origen, todo lo que es ha sido piedra bruta, nada puede llegar a ser sin haberse iniciado en ese estadio, pero precisamente porque es el origen la piedra bruta es fundamentalmente la esperanza, solo cuando empieza su transformación, solo cuando el cantero se fija en ella por primera vez, solo cuando recibe el primer soplo de brisa, la primera gota de agua, el primer contacto con la herramienta, pierde parte de sus posibilidades de ser y se empieza a labrar lo que será, pero aún ahí, como en todos los estadios intermedios de su transformación mantiene la esperanza de ser, cada vez más reducida ya que a cada paso lo que será gana preponderancia sobre lo que podría ser, la obra final sobre la obra perfecta, la energía cinética reemplaza a la energía potencial.

Todo origen contiene la potencia de un universo, todo universo es la realización imperfecta de una potencia, ni Bernini, ni Fidias, ni Mirón, ni los grandes arquitectos de todas las épocas desde los egipcios a los mas actuales,  consiguieron la perfección de la forma que encerraba la piedra bruta sobre la que trabajaron, aunque consiguieron la belleza, que es lo máximo, la máxima perfección a la que puede aspirar un ser imperfecto.

Pero volviendo a la piedra bruta podemos extraer de su contemplación el paso del tiempo o la consecución de la obra, magnífico en su simbolismo el monolito que auna todo el transcurso del tiempo y de la historia, que preside la evolución del hombre, en 2001, Pedro, piedra de fundación de la iglesia cristiana, la ceremonia de colocación de la primera piedra de toda obra, la piedra es en nuestra civilización la base de toda obra, el inicio de la existencia, hasta tal punto que si a mi me hubieran encargado la primera representación del Gran Arquitecto no lo habría dudado, en el principio fue la piedra bruta.

Pero de ese transcurso del tiempo de esa modelación que sufre la piedra a cada instante que pasa por mor de las herramientas o del transcurso del mismo tiempo que la empuja, de sus estadios evolutivos podemos extraer que la piedra es la parte y el todo, el instante de inicio de un ciclo y de todos los ciclos venideros a que dará lugar.

Pero antes de meternos en mayores desarrollos intentemos resumir que puede simbolizar la piedra bruta:

  1. El origen de la obra.
  2. La esperanza de la perfección
  3. El discurrir del tiempo como concepto
  4. La capacidad generadora de los estadios intermedios
  5. La potencialidad de ser.
  6. La capacidad de ser otra cosa.
  7. El temor al fracaso.
  8. El universo en evolución.

De todas estas posibilidades podemos inferir una opción más, quizás la única incuestionable y definitiva: No existe la piedra bruta, salvo para un nuevo trabajo, y no existe la piedra pulida, salvo como concepto final. Toda piedra esté en el estadio que esté de su transformación es piedra bruta para el estadio evolutivo posterior y piedra pulida para el anterior. O llevado a sus últimas consecuencias solo existe una piedra bruta inicial de la que van naciendo las demás que a su vez son origen de otras en un proceso expansivo que lleva a una identidad única en la obra final. Orobouros.



Hace ya unos años reflexionando sobre la existencia, su diversidad y su unicidad, sin reflexionar sobre la piedra bruta pero pensando en ella resumí mis pensamientos en estas lineas:


Eternamente?

Otra vez más, otra gota, otro paso, otro gesto
Que deja atrás al tiempo y se sumerge en el acaso.
Otra infinidad de posibilidades de vida que no serán,
No en este tiempo, no en esta dimensión ni en este espacio.
¿Cuantos yo pueblan los universos que mi misma vida ha generado?
¿Cuantos mi mismos ya han muerto, son felices, lo saben?
Desde el mismo feto(*), cada instante, genera un universo
Y al final solo un yo somos todos, un único ser con todos los rostros
Una identidad para toda la existencia, una sola joya de infinitas facetas,
Una sola existencia que se multiplica, se divide, se aleja y se alcanza,
Infinitamente, interminablemente, expansivamente,

¿ETERNAMENTE?

(*) desde la misma piedra bruta

Son tantas las ideas, tal la cantidad de desarrollos posibles que se me ocurre cerrar este interminable trabajo con una reflexión final:


 “La piedra bruta es el símbolo del aprendiz que lo es independientemente del grado de perfección o prestigio que alcance dentro de las obras que acometa. Todos somos aprendices hasta que lleguemos a ser Uno”


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