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Mostrando las entradas etiquetadas como La mala construcción

La mala construcción (III), los planos

Hemos hablado de herramientas y hemos hablado de materiales, pero toda edificación requiere de algunos trabajos previos que han de ser realizados por los maestros. El primero es la realización de los planos que han de guiar la construcción. Hay que saber lo que se va a construir, con qué dimensiones y con qué fines. De nada sirve la pericia de los operarios, la excelencia de los materiales o la idoneidad de las herramientas si no existe un plan maestro que dirija y haga efectivos los esfuerzos individuales. La primera dificultad para un trabajo de construcción es comprender que aunque el trabajo sea individual de cada operario ese trabajo es inútil si no tiene como objetivo encajar con el trabajo también individual que realizan los compañeros del taller, el fin último, la obra final a la que ese trabajo individual está destinado. Esa labor de encaje, de previsión de la necesidad, de aunar esfuerzos para obtener de varias obras una colectiva, es la que el maestro debe de plasmar per...

La mala construcción (II), los materiales

Cuando se afronta una construcción operativa existe una fase previa que determina el resultado final, la elección de los materiales, porque dependiendo de las calidades, dependiendo de su capacidad para ser integrados depende el resultado final de la obra. Parece ser que en la construcción especulativa esta fase no solo no tiene la importancia que se le atribuye en la operativa, es que de alguna manera es totalmente ignorada. Aunque los mecanismos parecen existir se ningunean o se hacen tan poco rigurosamente que poco pueden aportar al pretendido éxito de la edificación. Solemos enumerar de carrerilla las virtudes necesarias que ha de tener una construcción: Fuerza, belleza y sabiduría. Sabiduría para llevar a cabo la obra, fuerza para conseguir hacer el trabajo y dotarlo de estabilidad y belleza como la mayor aproximación a la perfección que siempre se pretende. Pero, ¿sabemos cómo practicar esas virtudes? ¿Sabemos pasar de las palabras a los hechos? La tenacidad de los materi...

La mala construcción (I), las herramientas.

Solemos considerar que todo aquello que se construye y se sostiene está bien ejecutado, que la solidez es la virtud principal de una construcción y medimos esa solidez en años de pervivencia, pero basta una mirada con algo de interés para observar que no hay nada más sólido, nada que perdure más que el error. Habrá quién cuestione este argumento inicial que no es más que una introducción a una búsqueda exhaustiva y, hasta donde como humano sea capaz, desapasionada. Construir, en realidad el manejo de las herramientas, demuestran un grado de consciencia superior al de aquellos seres vivos que no son capaces de usarlas o no muestran ningún atisbo de interés por su uso. Luego diríamos que la primera característica del constructor tendría que ser la habilidad. La pericia en el manejo de las herramientas que nos permitan desarrollar una tarea debería de ser la primera necesidad del constructor. No cabe duda, creo que a casi nadie le cabrá, de que la pericia es muy importante, pero nun...