Las virtudes menores

Es fácil hablar de virtudes, es tan fácil como gratuito, pero el problema de las virtudes no es invocarlas, o hacer un desarrollo sobre su necesidad y aplicación, el problema de las virtudes es practicarlas, no para los demás, no en un entorno propicio y receptivo, si no practicarlas de tal forma que al final del día, ante el espejo, sin careta ni aperos de seducir podamos decirnos a nosotros mismos que estamos razonablemente satisfechos de su práctica. Eso es lo realmente difícil si el examen es sincero, sin concesiones, " a calzón quitado".
Porque las virtudes son una vivencia personal que ha de redundar en beneficio de los demás. Como lo es la masonería, una práctica individual que favorece al colectivo que a su vez devuelve el beneficio con la experiencia de los demás. 
Pero a veces, en las virtudes, en la masonería, los árboles no nos dejan ver el bosque. El permanente trabajo con el símbolo y la búsqueda de una etérea perfección, la práctica y estudio de las pequeñas y las grandes virtudes, hacen que descuidemos los usos y costumbres sin los que esas virtudes carecen de sentido. Y no parece que en muchos casos seamos conscientes de ese problema.
Hablamos, y no paramos, hablamos insisto, a veces sin pararnos en lo que decimos, de la fraternidad, de la humildad, de la fidelidad, de la verdad, de la caridad... y nos olvidamos de esos otros conceptos que humildemente no llegan a virtudes, que son simplemente observancias sin las que las virtudes no tienen ni siquiera la posibilidad de empezar a ser puestas en práctica.
Sin fidelidad, sin constancia, sin presencia, sin buena fe, sin compromiso, las virtudes, sobre todo las masónicas, no son otra cosa que conceptos intelectuales exhibidos en juegos florales. No son otra cosa que palabras esgrimidas ante los demás y que nunca podrán ser mantenidas ante un auténtico espejo. No son otra cosa que palabrería sin sustancia.
Por eso QQHH, por eso y no es poco, la vida en la logia, la masonería en general, tiene que empezar por la constancia y el compromiso, por la presencia y el ánimo de trabajar para aportar a los demás por encima de uno mismo, eso que vulgarmente se conoce como buena fe.

Comentarios

  1. Hay que hacer lo que se puede, y no especular con lo inalcanzable. La Fraternidad univesal, ha de comenzar con quienes tenemos al lado, y a veces no hacen todo según nuestro deseo o gusto.

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