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Las matemáticas y el GADU

  Cuando hablamos del GADU es complicado elegir en los términos en los que podemos sostener un discurso, puesto que hablamos de ideas, de supuestos, de entelequias, incluso de inexistencias. Suele suceder esto porque intentamos reducir el concepto de GADU a las dimensiones humanas, intentamos explicar al GADU desde una concepción antropomorfa en vez de considerarlo como un concepto global que no interacciona, que no necesita demostración y que no resiste el fraccionamiento. O, para dejarlo más fácil, identificar al GADU con lo inexplicado y lo inexplicable. La ciencia, esa divinidad humana que se considera capaz de explicarlo todo, también suele caer en esa tentación y parte de la consideración de que no puede existir nada más allá de lo que son capaces de ver o de imaginar, a pesar de que cada descubrimiento que realiza suele llevar aparejadas nuevas percepciones, nuevas posibilidades, a pesar de que sus mismas herramientas reconocen su imposibilidad de acercarse a una verdad ...

De masones, judíos y cucarachas

 Una de las primeras, y más sistemáticas, obligaciones de un iniciado es hacer un balance sincero de sus trabajos pendientes. Y si la cumple con rigor, con afán de verdad, con honestidad, puede que llegue a darse cuenta de que muchos de los fallos que aprecia en los demás tienen su origen en él mismo. Y empiezo haciendo esta puntualización después de reflexionar sobre algunas voces que alertan de un repunte de la masofobia en la sociedad y de asistir a un debate en redes de esos que le dejan a uno un regustillo amargo. Se supone que la masonería tiene una vocación universalista que se plasma en la búsqueda de una sociedad mejor mediante la evolución ética de sus miembros. Y digo se supone porque del dicho al hecho hay un buen trecho. Un trecho imposible de recorrer si en vez de actuar lo habitual es quedarse en las palabras. No sé por qué será pero cada vez estoy más convencido que todo aquello cuya base es la invocación universal, a nada que hurgues, desprende un tufillo eli...

La división

Me pongo a las letras después de un tenso debate en las redes sociales, de un tenso y ficticio debate, un debate entre supuestos masones algunos de los cuales reclamaban con aires matonistas, como si de un ámbito tabernario se tratara, la superior masonidad   de una orden sobre otra. Masonidad, apuntaros el palabro, capacidad de sentirse más masón que nadie. Según los parámetros que se utilicen la masonería se divide, se fracciona o se atomiza, cosa difícil de creer en una regla que habla de universalidad y de fraternidad como valores básicos. Pero si utilizamos la más benigna de las percepciones, se reconocen habitualmente dos tipos de masones, los masones con mandil y los masones sin mandil, siendo estos últimos aquellos que, exhibiendo un gran compromiso con nuestros valores, con sus valores, nunca han sido iniciados. Yo soy muy de esta idea. Estoy convencido que el mundo está lleno de masones que nunca han pertenecido a ningún Oriente, que nunca han sido iniciados, pero...

La unanimidad y el amiguismo

Es, al mismo tiempo, fácil y difícil hablar de masonería, como es fácil hablar desde los tópicos, desde las frases hechas, desde los lugares comunes sin contenido práctico y es muy difícil poner en práctica las enseñanza. Empezando porque la palabra es libre y hablar es gratis, siguiendo porque instalarse en esa gratuidad y convertir la vida masónica en unos mantras que siempre nos sacan las castañas del fuego es una tentación tan evidente que muchos ni siquiera se plantean que los logros exigen trabajo, y acabando porque es muy complicado erradicar de una sociedad que predica la fraternidad a los que practican el buenismo, el amiguismo o, simplemente el amigotismo. ¿Cómo es posible criticar a los HH.? si lo haces estas incurriendo en una falta de fraternidad, en una traición a su confianza. Pero este es el argumento fácil del amiguismo, esta es la trampa que paraliza y corrompe las logias, porque nadie puede criticar a nadie, nadie puede poner en cuestión a nadie, nadie puede de...

La mala construcción (III), los planos

Hemos hablado de herramientas y hemos hablado de materiales, pero toda edificación requiere de algunos trabajos previos que han de ser realizados por los maestros. El primero es la realización de los planos que han de guiar la construcción. Hay que saber lo que se va a construir, con qué dimensiones y con qué fines. De nada sirve la pericia de los operarios, la excelencia de los materiales o la idoneidad de las herramientas si no existe un plan maestro que dirija y haga efectivos los esfuerzos individuales. La primera dificultad para un trabajo de construcción es comprender que aunque el trabajo sea individual de cada operario ese trabajo es inútil si no tiene como objetivo encajar con el trabajo también individual que realizan los compañeros del taller, el fin último, la obra final a la que ese trabajo individual está destinado. Esa labor de encaje, de previsión de la necesidad, de aunar esfuerzos para obtener de varias obras una colectiva, es la que el maestro debe de plasmar per...

La mala construcción (II), los materiales

Cuando se afronta una construcción operativa existe una fase previa que determina el resultado final, la elección de los materiales, porque dependiendo de las calidades, dependiendo de su capacidad para ser integrados depende el resultado final de la obra. Parece ser que en la construcción especulativa esta fase no solo no tiene la importancia que se le atribuye en la operativa, es que de alguna manera es totalmente ignorada. Aunque los mecanismos parecen existir se ningunean o se hacen tan poco rigurosamente que poco pueden aportar al pretendido éxito de la edificación. Solemos enumerar de carrerilla las virtudes necesarias que ha de tener una construcción: Fuerza, belleza y sabiduría. Sabiduría para llevar a cabo la obra, fuerza para conseguir hacer el trabajo y dotarlo de estabilidad y belleza como la mayor aproximación a la perfección que siempre se pretende. Pero, ¿sabemos cómo practicar esas virtudes? ¿Sabemos pasar de las palabras a los hechos? La tenacidad de los materi...

La mala construcción (I), las herramientas.

Solemos considerar que todo aquello que se construye y se sostiene está bien ejecutado, que la solidez es la virtud principal de una construcción y medimos esa solidez en años de pervivencia, pero basta una mirada con algo de interés para observar que no hay nada más sólido, nada que perdure más que el error. Habrá quién cuestione este argumento inicial que no es más que una introducción a una búsqueda exhaustiva y, hasta donde como humano sea capaz, desapasionada. Construir, en realidad el manejo de las herramientas, demuestran un grado de consciencia superior al de aquellos seres vivos que no son capaces de usarlas o no muestran ningún atisbo de interés por su uso. Luego diríamos que la primera característica del constructor tendría que ser la habilidad. La pericia en el manejo de las herramientas que nos permitan desarrollar una tarea debería de ser la primera necesidad del constructor. No cabe duda, creo que a casi nadie le cabrá, de que la pericia es muy importante, pero nun...